La magistrada de la Sala III del Poder Judicial, Patricia Solano, reveló que el exmandatario Rodrigo Chaves Robles «casi no dio mayor participación» durante el encuentro sostenido entre jerarcas del Poder Judicial y la presidenta Laura Fernández Delgado.
La declaración de Patricia Solano surge en el contexto de los acercamientos entre poderes del Estado promovidos por la Presidencia de la República, con el fin de abordar reformas al sistema judicial y estrategias para la lucha contra la criminalidad.
Patricia Solano describe la actitud de Rodrigo Chaves en el encuentro
Según relató Patricia Solano, Rodrigo Chaves Robles —quien actualmente se desempeña como ministro— adoptó un rol de escucha durante toda la presentación, sin intervenir de manera relevante en la discusión.
La magistrada fue precisa al describir el comportamiento del exmandatario durante el evento.
«Mantuvo la escucha durante toda la presentación, que básicamente la dirigió doña Laura como presidenta de la República, y él casi que no dio mayor participación», señaló Patricia Solano, magistrada de la Sala III.
Patricia Solano también explicó que Rodrigo Chaves Robles tenía compromisos previos que condicionaron su permanencia en la reunión.
«Entiendo que también debía retirarse a labores propias en la Asamblea Legislativa», precisó Patricia Solano.
Reunión entre el Poder Judicial y el Ejecutivo
El encuentro fue organizado en el marco de los esfuerzos del Ejecutivo por establecer canales de diálogo con los otros poderes del Estado.
La agenda del encuentro contempló la discusión de temas prioritarios vinculados al sistema judicial costarricense y a la lucha contra el crimen organizado, según indicó Patricia Solano.
De acuerdo con la magistrada Patricia Solano, fue la presidenta Laura Fernández Delgado quien condujo la presentación principal durante la sesión, asumiendo el protagonismo del encuentro frente a los jerarcas judiciales presentes.
La descripción ofrecida por Patricia Solano coloca a Rodrigo Chaves Robles en un segundo plano durante un evento en el que su presencia había generado atención, al tratarse de un espacio de diálogo entre el Ejecutivo y uno de los poderes más sensibles del Estado costarricense.




