El presidente de Panamá, José Raúl Mulino, ordenó este jueves la suspensión inmediata e indefinida de la venta de electricidad a Costa Rica, en una decisión que agudiza la tensión diplomática entre ambos países.
El anuncio se produjo horas después de que la presidenta de Costa Rica, Laura Fernández, declarara públicamente que activará todos los mecanismos disponibles para enfrentar el bloqueo comercial que Panamá mantiene sobre varios productos costarricenses.
Mulino responde con el corte de energía
Durante una comparecencia pública, José Raúl Mulino confirmó que instruyó a su ministro comunicar al Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) que la comercialización de energía quedaría suspendida de forma indefinida mientras evalúan la situación bilateral.
«Dije al ministro que le manifestara al ICE que, por lo pronto, no hay venta de energía a Costa Rica. Así de sencillo», afirmó José Raúl Mulino.
El mandatario panameño también cuestionó la forma en que el gobierno de Costa Rica decidió plantear el conflicto ante la opinión pública, marcando una clara diferencia respecto a cómo considera que deben manejarse las fricciones entre naciones.
«Las relaciones internacionales se basan en mucha prudencia, eso no quiere decir que uno guinde los guantes, pero no es a través de un púlpito, de una tarima, de una conferencia de prensa cuando yo voy a hacer exposiciones», señaló José Raúl Mulino.
Con esas palabras, el presidente panameño dejó en claro que la declaración pública de Laura Fernández fue el detonante directo de su decisión.
Laura Fernández activa estrategia bilateral
La presidenta Laura Fernández, segunda mujer en ejercer la Presidencia de Costa Rica, había advertido esta semana que su gobierno no tolerará las afectaciones contra productores nacionales derivadas de las restricciones comerciales panameñas.
«No voy a consentir que se maltrate, por bloqueos que no tienen sustento legal, a los productores nacionales», advirtió Laura Fernández.
Laura Fernández instruyó al canciller Manuel Tovar para activar una estrategia bilateral y abrir una mesa de diálogo con Panamá.
Manuel Tovar, quien antes de asumir la cancillería se desempeñó como ministro de Comercio Exterior, tendrá a su cargo conducir las gestiones diplomáticas para resolver la disputa.
La presidenta también alertó sobre las pérdidas económicas que acumulan sectores agrícolas y ganaderos costarricenses a raíz de las restricciones que Panamá aplica sobre varios productos del país.
Tensión que escala en ambos lados
El cruce de declaraciones entre los dos mandatarios marcó un punto de inflexión en una disputa que hasta esta semana se manejaba en un plano más discreto.
La suspensión de la venta de electricidad representa una medida de presión concreta de parte de Panamá, que ahora pone sobre la mesa un recurso energético como instrumento de la negociación bilateral.
Mientras el canciller Manuel Tovar prepara los pasos diplomáticos que le encomendó Laura Fernández, el gobierno costarricense enfrenta simultáneamente el impacto del bloqueo comercial sobre el agro y la amenaza de una interrupción en el suministro eléctrico proveniente del país vecino.
«No voy a consentir que se maltrate, por bloqueos que no tienen sustento legal, a los productores nacionales», insistió Laura Fernández, marcando la posición con la que Costa Rica llegará a la mesa.




