El abogado penalista Juan Diego Castro Fernández publicó una carta abierta dirigida al presidente de la Corte Suprema de Justicia, Orlando Aguirre Gómez, en la que lo acusa de haber permitido que el Poder Judicial fuera humillado públicamente y de carecer de la capacidad para defender a la institución en los tiempos actuales.
La misiva, redactada con un tono personal y a ratos íntimo, combina la nostalgia de una amistad de medio siglo con señalamientos directos sobre lo que Juan Diego Castro describe como el colapso de la imagen, la disciplina y el liderazgo del Poder Judicial costarricense.
Castro acusa a Aguirre de ingenuidad ante el Ejecutivo
El punto de partida de la carta es la reunión que el propio presidente de la Corte habría solicitado con la presidenta del Ejecutivo, y que, según Juan Diego Castro, terminó convirtiéndose en un espectáculo ante las cámaras que dejó al magistrado en una posición de vulnerabilidad pública.
«Esa reunión debía ser confidencial. Aceptar que se hiciera ante las cámaras fue doblemente ingenuo. Te dejaron servido para la censura de la historia, y vos, con esa candidez que siempre te caracterizó, te presentaste sin escudo», sentenció Juan Diego Castro Fernández en la carta.
Juan Diego Castro también apuntó contra lo que calificó como una respuesta institucional insuficiente ante los ataques del presidente Rodrigo Chaves Robles.
«El Presidente Chaves lleva años dándonos golpes sin que nadie responda con la altura que merece la institución», reclamó Juan Diego Castro, quien añadió que la única reacción conocida fue «un campo pagado de una página, redactado no sé por quién, que nadie lee».
El magistrado expuesto en redes sociales, según Castro
Juan Diego Castro describió con dureza la imagen que, en su criterio, proyecta Orlando Aguirre Gómez en los medios digitales y plataformas de video.
«Ahora te veo en los programas de YouTube. Los salvajes de la red retransmiten tus declaraciones y se burlan hasta de tu vestimenta, del micrófono de peluche en la solapa que ni se usa», escribió Juan Diego Castro, quien agregó: «Me da vergüenza ajena, pero más me da tristeza, porque sé que no es maldad lo que te falta. Es que mediste mal tus limitaciones para estos tiempos».
El abogado recordó que hace 20 años ya le aconsejó al entonces magistrado retirarse, pero que Orlando Aguirre Gómez le respondió que no podía imaginarse fuera del Poder Judicial, pues albergaba la ilusión de presidir la Corte.
Juan Diego Castro reconoció que Orlando Aguirre Gómez alcanzó ese objetivo, pero lamentó que lo hiciera sin advertir que «el país, la política y la comunicación cambiaron», mientras el magistrado, según él, siguió operando «con los manuales de otra época».
Diagnóstico de una institución sin plan de defensa
Más allá de las críticas personales, Juan Diego Castro extendió su señalamiento a la institución en su conjunto, a la que describió como carente de liderazgo, estrategia comunicacional y mecanismos de control interno.
«El problema es que el Poder Judicial, en general, no tiene un plan de defensa ante la opinión pública. Vivimos con los males señalados y no actuamos», denunció Juan Diego Castro Fernández.
Juan Diego Castro cuestionó además el silencio de jueces, fiscales y defensores públicos, a quienes acusó de escudarse en la prohibición legal de opinar sobre política para proteger sus salarios.
«Les preguntás a jueces, fiscales, defensores por qué callan, y te dicen que la ley les prohíbe opinar de política. En ese silencio cómplice solo piensan en conservar un salario que no conseguirían afuera», acusó Juan Diego Castro.
Teletrabajo sin control y mora judicial en aumento
Uno de los apartados más extensos de la carta se refiere al sistema de teletrabajo judicial, al que Juan Diego Castro calificó de desbordado e incontrolable.
«Los jueces no aceptan ni cuotas, no se visten como funcionarios, no pierden tiempo ni gasolina en venir, fijan sus horarios, almuerzan, cocinan, echan la siesta, ven Netflix. Y todo con el visto bueno de Planificación», denunció Juan Diego Castro Fernández.
Juan Diego Castro señaló que la consecuencia directa de esa falta de control es el crecimiento de la mora judicial, y rechazó que el problema sea de recursos humanos.
«La mora crece, y seguirá creciendo. No por falta de personal, porque recursos se le piden a la Asamblea. Es por falta de control. No se sanciona al moroso, no se abren causas disciplinarias», advirtió Juan Diego Castro.
También apuntó que la solución adoptada —nombrar jueces para que firmen sentencias que no redactaron— resulta contraproducente, ya que esas resoluciones luego son anuladas en alzada.
Críticas a la justicia contencioso-administrativa y penal
Juan Diego Castro extendió sus críticas al Tribunal Contencioso Administrativo, al que acusó de haber destruido la oralidad y de hacer «casi imposible ganarle al Estado», señalando que en las audiencias preliminares se admite apenas uno de cinco testigos ofrecidos por las partes.
Describió además una práctica que consideró inaceptable: que guardas privados saquen a los usuarios del edificio a las 4:30 p.m., incluso cuando se está en hora hábil, porque las cámaras penalizan a la empresa de vigilancia por permitir el ingreso.
En materia penal, Juan Diego Castro afirmó que el sistema está dominado por los defensores, quienes —según él— tienen «todas las ventajas», señalan dos audiencias el mismo día, dilatan los procesos y se valen de múltiples instancias recursivas para buscar nulidades.
El cierre: defensa sin comunicados, autoridad con presencia
Al concluir la carta, Juan Diego Castro no pidió la renuncia de Orlando Aguirre Gómez, pero sí le exigió un cambio de actitud y de método.
«No te pido que renuncies. Ya es tarde para eso. Te pido que, si te queda un poco de ese magistrado que conocí hace 50 años, defiendas la institución como se debe. No con comunicados de tu periodista recomendado, sino con autoridad, con presencia», exigió Juan Diego Castro Fernández.
La carta cierra con dos advertencias personales dirigidas a Orlando Aguirre Gómez: que se cuide de una persona identificada como Patricia, y que tenga éxito en una financiera que, según Juan Diego Castro, el magistrado opera junto a su hermano.




