El ministro de Justicia y Paz, Gabriel Aguilar, anunció este martes una serie de medidas restrictivas para los centros penitenciarios del país, con el objetivo de frenar el ingreso de contrabando y poner fin a prácticas que, según él, han convertido las cárceles en espacios de negocio para los privados de libertad.
Las disposiciones incluyen la reducción drástica del número de encomiendas permitidas y la limitación de artículos que ingresan a los penales, en lo que Gabriel Aguilar describió como un golpe directo a las redes que operan desde adentro de los centros de detención.
Reducción de encomiendas y fin de las “15 tazas por día”
Gabriel Aguilar reveló que durante este año han ingresado 158.000 encomiendas a los penales del país, una cifra que calificó como insostenible.
Revisar cada uno de esos paquetes demanda el trabajo de hasta 200 oficiales penitenciarios por día, recursos humanos que Gabriel Aguilar consideró mal aprovechados cuando la prioridad debería ser la vigilancia y la seguridad interna.
Como medida inmediata, el ministerio eliminó el esquema anterior que permitía hasta 15 tazas de comida por día en las encomiendas. A partir de ahora, solo se autorizará un máximo de dos tazas, y únicamente durante los periodos en que el privado de libertad se encuentre recluido.
«Eso se acabó. Se acabaron las 15 tazas de comida por día», sentenció Gabriel Aguilar, ministro de Justicia y Paz.
Además, Gabriel Aguilar anunció que se prohibirá el ingreso de ciertos artículos que, según indicó, generan desorden y problemas de hacinamiento en materia de salud dentro de los centros penales.
El contrabando, detrás de la medida
Gabriel Aguilar explicó que las encomiendas se han convertido en una «pista directa» para el ingreso de drogas y otros materiales ilegales a los penales.
Señaló que los oficiales penitenciarios desperdician miles de horas revisando paquetes, cuando su función primordial es garantizar la seguridad y el orden dentro de las instalaciones.
«Dos policías penitenciarios gastan miles de horas revisando sus paquetes, cuando la prioridad es que estén vigilando y garantizando la seguridad», advirtió Gabriel Aguilar.
El ministro también denunció que una cantidad importante de privados de libertad ha aprovechado el sistema de encomiendas para comercializar comida y ropa de forma ilegal dentro de las cárceles, beneficiándose económicamente mientras cumplen sus penas.
“Quien está en una celda no vive en un hotel”
Gabriel Aguilar fue enfático al señalar que el modelo actual ha permitido condiciones que no corresponden con la finalidad del sistema penitenciario.
Cuestionó que los recursos del Estado, pagados por todos los costarricenses, se desperdicien en alimentación que termina siendo objeto de comercio ilícito dentro de los penales.
«No es posible que se desperdicie alimentación que ya está pagada por el Estado con el recurso de todos ustedes, los costarricenses. Quien permanece en una celda no debe vivir como si fuera un hotel, sino que debe cumplir con su pena», recalcó Gabriel Aguilar.
El jerarca cerró su declaración con un mensaje directo a quienes han aprovechado los vacíos del sistema durante años.
«Aquí paramos la fiesta ya. Estamos terminando con las alcahueterías y cerrando portillos que por años aprovecharon los delincuentes», sentenció Gabriel Aguilar.




