«El que grita es porque el argumento es débil», fue la frase con la que el diputado Ariel Alfonso Mora Fallas abrió y cerró su intervención ante el plenario legislativo, en una dura denuncia sobre lo que calificó como el resurgimiento de los «bochinches grotescos» que marcaron la legislatura anterior.
El legislador, quien se identificó como expresidente de la Asamblea Legislativa, centró su discurso en el abuso sistemático de las figuras reglamentarias de «por el orden» y «por alusión», advirtiendo que varios diputados están repitiendo las mismas prácticas que el pueblo costarricense rechazó con contundencia.
Ariel Mora denuncia escalada en el abuso del reglamento legislativo
El diputado sostuvo que la figura de «por el orden» tiene un propósito claro y delimitado en el reglamento de la Asamblea Legislativa: llamar a la presidencia y a los legisladores a apegarse a las normas y a la conducción del debate.
Sin embargo, afirmó que esa figura ha sido desvirtuada para tratar temas de fondo, ejercer control político e incluso hacer campaña, mientras que «por alusión» se ha convertido, en sus palabras, en «una licencia para iniciar un pleito de barrio».
«Por el orden no es para tratar temas de control político y no es para tratar temas de fondo ni a cualquier ocurrencia que se le venga a la mente», advirtió el diputado Ariel Mora ante el plenario.
El legislador recordó que el entonces presidente de la Asamblea Legislativa, Rodrigo Arias, durante su período en 2022 y 2023, abordó esta problemática y propuso soluciones para limitar el uso de ambas figuras.
Aseguró que los artículos 2 inciso 7, 3 inciso 4 y 56 inciso H del reglamento son los que definen correctamente el espíritu de esas herramientas, y que la interpretación que se les ha dado en la práctica reciente contradice esa base jurídica.
Señalamiento directo a José María Villalta
El diputado Ariel Mora puso un ejemplo concreto ocurrido el día anterior al discurso: un legislador de la fracción Deliberación pidió la palabra «por el orden» en medio del debate de un expediente, para referirse a las barras, lanzar cuatro gritos y hablar del fondo de otro proyecto.
Lo que más le sorprendió, afirmó, fue la reacción del diputado José María Villalta, de la fracción Frente Amplio, quien respaldó esa intervención citando el artículo 107 del reglamento legislativo.
«El diputado José María Villalta, con toda la experiencia que se supone tener en la Asamblea Legislativa, esgrimió una interpretación absurda del artículo 107 para apoyar la participación del compañero de Deliberación», arremitió el diputado Ariel Mora.
El legislador explicó que el espíritu del artículo 107 es precisamente el contrario: fomentar un debate coherente y temáticamente vinculado al objeto de la discusión, y que es potestad de la presidencia el otorgar o no la palabra, no una obligación automática ante cualquier solicitud.
Además, citó jurisprudencia de la Sala Constitucional que exige el cumplimiento del principio de conexidad en los procesos legislativos, y ofreció trasladar esas resoluciones a sus compañeros.
Llamado al respeto y debates de altura
El diputado Ariel Mora cerró su intervención con un llamado directo a sus colegas a abandonar el camino del escándalo y recuperar la seriedad del debate parlamentario.
Señaló que los ciudadanos depositaron su confianza en los legisladores con la expectativa de que no repitieran los espectáculos que repudiaron en la legislatura anterior, y que esa confianza está siendo traicionada por quienes escalan estos comportamientos.
«Es tiempo de volver al respeto y tener debates de altura. A veces el que grita es porque el argumento es débil», sentenció el diputado Ariel Mora al concluir su discurso.
El legislador también aclaró que el sistema de amplificación del plenario hace innecesario elevar la voz, y que gritar a la presidenta o a otros diputados no es ni un argumento ni una herramienta válida dentro de un debate democrático.




