Costa Rica condenó este domingo el ataque masivo lanzado por Rusia contra Kiev y la región circundante durante la madrugada del 24 de mayo de 2026, en el que se empleó el misil balístico hipersónico Oreshnik, capaz de portar ojivas nucleares.
El Gobierno costarricense rechazó «toda acción en contra de la población civil ucraniana y del Derecho Internacional Humanitario», según el comunicado oficial emitido este domingo.
Uno de los ataques combinados más grandes de la guerra
Rusia lanzó aproximadamente 90 misiles —incluidos unos 36 balísticos— y 600 drones tipo Shahed en una sola noche, en lo que analistas y autoridades ucranianas describieron como uno de los ataques combinados más grandes registrados en los últimos meses del conflicto.
Las fuerzas ucranianas interceptaron la mayoría de los drones y varios misiles, pero distintos proyectiles balísticos lograron impactar en la capital y sus alrededores, causando daños en todos los distritos de Kiev.
El misil Oreshnik fue utilizado por tercera vez desde el inicio de la guerra e impactó en la zona de Bila Tserkva, al sur de Kiev.
Medios ucranianos calcularon el costo estimado de la ofensiva nocturna: el Oreshnik, valorado en unos 100 millones de dólares; alrededor de noventa misiles de crucero y balísticos a un promedio de 8 millones de dólares cada uno; y 600 drones Shahed a 50.000 dólares la unidad, para un total aproximado de 850 millones de dólares en una sola noche.
Víctimas y daños en Kiev
El ataque dejó al menos 2 personas muertas —civiles que dormían al momento de los impactos— y más de 83 heridos, incluyendo niños, según confirmó el presidente ucraniano Volodymyr Zelenskyy.
Los daños se extendieron por múltiples distritos de la capital. Decenas de edificios residenciales resultaron dañados o con colapsos parciales, y un mercado ardió por completo.
Entre los sitios afectados figuran el Museo de Chornobyl, el Museo Nacional de Arte, el Teatro de Ópera, la Casa Ucraniana y el Estadio Dynamo Valeriy Lobanovskyi. Una instalación de suministro de agua recibió el impacto de al menos tres misiles, y varias escuelas sufrieron daños estructurales.
Por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial, según reportaron funcionarios ucranianos, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Ucrania registró daños en su edificio como consecuencia de la ofensiva.
Zelenskyy pide respuesta de Estados Unidos y Europa
El presidente ucraniano Volodymyr Zelenskyy calificó la noche del ataque como uno de los episodios más devastadores de las últimas semanas y exigió consecuencias para Rusia.
«Fue un ataque pesado… Kiev fue el objetivo principal. Putin sigue destruyendo edificios residenciales con misiles. Lanzaron su Oreshnik contra Bila Tserkva. Es importante que esto no quede sin consecuencias para Rusia. Se necesitan decisiones de EE.UU., Europa y otros para conseguir defensas antiaéreas, especialmente contra misiles balísticos», exigió Volodymyr Zelenskyy, presidente de Ucrania.
Rusia justificó el ataque como una represalia por ofensivas ucranianas previas contra objetivos en territorio ruso o en zonas ocupadas, incluidas menciones a un ataque en la región de Luhansk.
Reacciones internacionales y postura de Costa Rica
Líderes de Francia, Alemania y la Unión Europea condenaron el uso del misil Oreshnik y lo calificaron como una escalada y una provocación nuclear deliberada. Varios gobiernos renovaron sus llamados a reforzar los sistemas de defensa aérea de Ucrania.
Costa Rica se sumó a esas voces desde San José, rechazando de manera «enérgica» el ataque y reafirmando su posición de principio en defensa del Derecho Internacional Humanitario y la protección de los civiles en zonas de conflicto.
Los medios ucranianos cerraron su balance de la noche con una valoración sin concesiones: 850 millones de dólares gastados para destruir garajes, mercados y edificios residenciales mientras la población dormía.
«Impotente en el campo de batalla, compensa su fracaso con el número de municiones disparadas contra civiles que duermen. Maldad ciega e impotencia al mismo tiempo», sentenciaron medios ucranianos en su cobertura del ataque.




