La geopolítica se ha convertido en la principal fuente de inestabilidad para la economía mundial, desplazando a las tensiones comerciales y la incertidumbre en políticas económicas que dominaron el escenario de años anteriores. Así lo advirtió este 19 de mayo de 2026 la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) en su informe Perspectivas de Comercio y Desarrollo 2026: La economía mundial enfrenta un desafío geopolítico.
El organismo de Naciones Unidas señaló que el sistema global transita de una fase marcada por interrupciones de suministro e inflación hacia un escenario más frágil, donde la incertidumbre prolongada podría derivar en escasez y mayor estrés financiero.
Un mapa de riesgos globales que se transforma
La UNCTAD precisó que este cambio de etapa redefine por completo el mapa de vulnerabilidades internacionales. Si en los últimos años predominaban las disrupciones de cadenas de suministro y las disputas arancelarias, ahora son los conflictos geopolíticos los que impactan de forma directa en el comercio, la inversión y los mercados financieros.
El resultado, según el informe, es una mayor volatilidad e incertidumbre que atraviesa tanto a las economías avanzadas como a las naciones en desarrollo, aunque con efectos asimétricos que castigan con más fuerza a las más vulnerables.
El organismo también apuntó que parte de la resiliencia observada en 2025 estuvo impulsada por el crecimiento del comercio en economías en desarrollo, pero advirtió que esa dinámica comienza a debilitarse ante el nuevo entorno geopolítico.
Comercio mundial se desacelera con fuerza en 2026
Las proyecciones de la UNCTAD son contundentes: el crecimiento del comercio mundial de mercancías pasaría de un 4,7% en 2025 a un rango de entre 1,5% y 2,5% en 2026, afectado por la incertidumbre, las tensiones geopolíticas y las disrupciones en las cadenas de suministro y el transporte marítimo.
El informe advirtió además que el dinamismo comercial que persiste está cada vez más concentrado en sectores vinculados a la inteligencia artificial, como semiconductores y equipos de procesamiento de datos, mientras que el resto de la economía global muestra un desempeño más débil.
Esa concentración del crecimiento en un número reducido de sectores tecnológicos amplía la brecha entre las economías que participan de esa cadena de valor y aquellas que quedan rezagadas, muchas de ellas en el mundo en desarrollo.
América Latina y economías en desarrollo, las más expuestas
El organismo identificó a las economías en desarrollo, entre ellas las de América Latina, como las más vulnerables ante el nuevo escenario de riesgos geopolíticos. Estas naciones enfrentan simultáneamente mayores costos de energía, alimentos y fertilizantes, junto con presión sobre sus monedas y condiciones de financiamiento más restrictivas.
A ello se suma una menor confianza de los inversores internacionales, lo que estrecha el margen de maniobra fiscal y financiero de gobiernos que ya operan con recursos limitados.
La UNCTAD subrayó que la volatilidad financiera y el endurecimiento de las condiciones de crédito afectan tanto a empresas del sector productivo como a gobiernos con menor capacidad de respuesta ante choques externos.
Seguridad alimentaria: ya no es solo un problema de precios
El informe dedicó especial atención a la creciente presión sobre la seguridad alimentaria a escala global. La UNCTAD advirtió que el aumento de los precios de la energía eleva los costos de los fertilizantes y genera presiones inflacionarias sobre los alimentos, con impacto desproporcionado en las economías en desarrollo.
En ese análisis, el organismo introdujo un argumento de fondo: la seguridad alimentaria ya no se explica únicamente por la disponibilidad de alimentos o por sus precios en los mercados internacionales, sino cada vez más por la estabilidad financiera del sistema global en su conjunto.
Esa lectura implica que incluso países con producción agrícola suficiente podrían enfrentar crisis alimentarias si el contexto financiero y geopolítico deteriora el acceso a insumos, el financiamiento de la cadena productiva o la logística de distribución.
UNCTAD llama a fortalecer la resiliencia global
Pese al diagnóstico sombrío, la UNCTAD sostuvo en su informe que existen márgenes reales para fortalecer la resiliencia de la economía mundial. El organismo llamó a una mayor inversión en energía limpia y a una transición energética más acelerada como palancas clave para reducir la exposición a los choques geopolíticos.
Asimismo, la UNCTAD exigió reglas comerciales más predecibles y salvaguardas financieras más sólidas para los países en desarrollo, como condiciones indispensables para amortiguar el impacto de la incertidumbre prolongada.
El informe cerró con una advertencia que sintetiza el diagnóstico del organismo: sin reformas estructurales en el sistema financiero y comercial internacional, la fragilidad actual no hará sino profundizarse, con consecuencias que se sentirán con mayor intensidad en las economías con menos herramientas para defenderse.




